La evolución en mosaico de mis pensamientos, que tienen la capacidad y limitación de suceder todos al mismo tiempo, es la que me lleva a escribir este tipo de cosas.
Si, con las frases iniciales complicadas y todo, es un don que parece más una carga, eso de comentar lo que uno piensa como si se tratara de un análisis científico de alto calibre.
Porque al fin y al cabo, como me dijera mi tía una vez: “No podes esperar saber tanto de películas como decís solo porque miras muchas”. En fin.
En este artículo que me han pedido los de arriba (si, los de la estacion espacial) que sea en tres entregas porque les parece condenadamente largo(y temo que aburrido tambien) les obsequio una mescolanza de gustos para todos los sabores (que muy probablemente se consigan en la heladería de los nerds más cercana, claro está) tamaños y colores del intelecto y la sensibilidad.
Agradezcamos (o vilipendiemos) la fantástica película que inspirome este artículo, por ser una mezcla espectacular de ciencia ficción y comedia, de la mano de mi dúo favorito de ingleses: Simon Pegg y Nick Frost (cuyo nombre ciertamente encuentro increíblemente poético), en su nueva película: Paul.
¿Cuál es la innovación de este poco humilde artículo? La internacionalidad, porque siempre es bueno probar platos extranjeros y de tanto en tanto añadirlos a la dieta. Seguí leyendo “Tour de Cine I: Alemania, Italia y Suiza.”









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